La somatización musical del mantra

Esta es la historia de un viaje. Pero no la de un viaje cualquiera. Al igual que otras historias, esta también tiene principio, nudo y desenlace. La diferencia respecto a las demás es que, en este viaje, el sendero no es la obra. Todo comenzó con un par de libros (‘Vivir, Escribir’ de Annie Dillard y ‘1984’ de Orson Welles) y unos demonios internos a los que había que ponerles collar.

Así fue como Carmen Boza, la protagonista de este viaje, metió con mucho esfuerzo y sudor sus nueve mantras musicales en una pequeña y preciosa caja negra, se echó la guitarra al hombro y empezó a caminar. A tocar y a caminar. Carretera y mantras, con sus canciones como el único combustible para llegar adonde quiera.

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