Cuando un grupo que no conoces toca en el salón de tu casa

Dice el pianista James Rhodes, en su afamado libro «Instrumental», que «la música puede llevar luz a sitios a los que jamás llega nada». Y tiene razón, tanto si lo vemos desde la metáfora como desde la literalidad. La azotea de La Flamenka Hostel tiene, quizás, una de las mejores vistas de la ciudad. Y, aún así, es bastante probable que sea una total desconocida para muchos.

A un lado asoma la Giralda, resguardada por cientos de bloques y antenas, la coronilla del Mercado del Arenal y una vistosa fachada, perteneciente a un edificio de principios del S.XX, diseñado por Talavera, el cual regenta la esquina de la calle Almansa. Al otro, Reyes Católicos y el bullicio propio de una tarde de verano. La tarea de Sofar Sound, como decía Rhodes, es que la música ilumine esta noche esta azotea y, también, a la gente que acude a ella.

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