Crónica: Los hirientes destrozares de Robe Iniesta

Se apagan las luces mientras, uno a uno, hacen presencia los músicos. El último en llegar es el primero en tomar la palabra: Robe Iniesta escupe las primeras palabras de «El cielo cambió de forma» y la música gobierna la escena. Ante él, cientos de personas levantan la mano y saludan a su César: el Muelle de Cádiz acoge la llegada del emperador de la transgresión. Bienvenidos al temporal.

 

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