Canciones desnudas en Bruselas

Desde la cristalera del camerino, situado en la segunda planta de la sala Tricoterie de Bruselas, se asoma el Canijo de Jerez para ver a toda la gente que espera para entrar al concierto. “¿Habéis visto eso? ¿Todos vienen al concierto?”, pregunta con asombro a su compadre Juanito Makandé. Sold out en la capital belga y también en Londres, donde les han recibido con todo vendido. Durante el mes de diciembre estarán en el Sevilla Mía, local andaluz situado en el corazón de la capital inglesa, acompañados únicamente por sus guitarras y una caja, en una gira que han llamado Canciones desnudas. El pasado viernes, salieron de su rutina inglesa para aterrizar en tierra belga y presentar su mejor repertorio a la gente de Bruselas.

Es más que sabido que el garrapaterismo es un estilo de vida, practicable en cualquier parte del mundo. Compadreo y felicidad como máximas de una filosofía altamente contagiosa. “Alegría, que hemos venido a disfrutar”, grita el Canijo mientras baja las escaleras camino a la prueba de sonido. Antes de entrar en la sala, su ritual: unos golpecitos en la pared, con compás. Juanito y el Canijo se definen como unos disfrutones, y si se han embarcado en una gira como esta es porque se lo pedía el cuerpo. Se echaban de menos y eso se nota. En Canciones desnudas presentan un repertorio compuesto de todos sus grandes éxitos, “y también de los grandes fracasos” apostilla el Canijo. “Los grandes éxitos y fracasos de Juanito Makandé y el Canijo de Jerez”, termina entre risas.

No es fácil salir de tu país a defender un repertorio de canciones en una tierra que no es la tuya, acompañado solo de un par de guitarras. Pero aparte de que Juanito y el Canijo no son novatos en esto,  ellos lo hacen todo aún más fácil. “Está siendo una experiencia muy guay. La gente se empapa de cómo nos llevamos nosotros, que somos amigos desde pequeños. El concierto es una experiencia para compartir cariño con la gente y nos lo pasamos muy bien con el público allí donde vamos”, explica con una sonrisa el jerezano.

En noviembre terminaron de grabar en Madrid un nuevo proyecto conjunto bajo el nombre de Estricnina. Rockero, eléctrico y con nuevas influencias, ambos tenían ganas de trabajar juntos, y sobre todo, sacar adelante un disco totalmente diferente a lo que venían presentado hasta ahora. Reconocen ser fans de los Arctic Monkeys y the Who entre muchos otros, aunque a la hora de enumerar las influencias de este último trabajo no se olvidan de mencionar a Triana. “Queríamos que fuera diferente, darle una vuelta de tuerca”, explica Juanito. Un total de trece canciones vertebran este nuevo proyecto que verá la luz a finales del próximo verano. Cantadas a medias, compuestas y tocadas por ellos, los grandes protagonistas de estos temas serán el bajo y la guitarra. “Teníamos ganas de sacar otra vez a las musas”, explica el Canijo.

Con algo de retraso, debido a una prueba de sonido con algunos problemas técnicos, comenzó por fin el concierto. Sin embargo, tras un par de acoples inesperados, Juanito y el Canijo apenas llegaron a tocar dos o tres canciones antes de que las guitarras dejaran de sonar. “Venga Marc, compadre, échanos una mano y no toques más los botones”, decía Juanito al técnico de sonido, con algo de guasa. Finalmente, ante la imposibilidad de tocar debido a los problemas técnicos, la organización trasladó el concierto a la sala subterránea del local, algo más pequeña pero al menos con mejor sonoridad.  “Muchas gracias por  aguantar este mal rato”, se disculpaba Juanito Makandé. “No os imagináis las ganas que tenemos de tocar, de disfrutar y de que disfrutéis”.

Ahora sí, sin más problemas, la positividad de Hola buenos días inundaba la sala y el público se dejó llevar. Finalmente consiguieron lo que tanto deseaban: disfrutar y que el público disfrute. Una detrás de otra, sonaron Niña voladora, Cuando te empecé a querer, Primavera Trompetera… todo un repertorio de grandes éxitos que culminó con Piratas del estrecho, canción que marcaba el cierre del concierto.

Juanito Makandé y el Canijo de Jerez tienen, aparte de una larga trayectoria a sus espaldas, la virtud del buen hacer. Disfrutan tocando y eso lo sabe el público. Es en este tipo de situaciones como la del pasado viernes, en la que aún teniendo todo en tu contra, solo los mejores consiguen salir adelante, sudando mucho la camiseta y entregando a su público lo mejor que saben hacer: canciones desnudas. El garrapaterismo es altamente contagioso y estos dos artistas tienen dosis para dar y regalar

Artículo publicado en Diario de Jerez y Diario de Cádiz

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